miércoles, 10 de octubre de 2012

AUXILIO



Arbol de Tiamo en el bosque
Hoy aprovecho mi humilde espacio, no para escribir sobre las cosas hermosas que me regala la Naturaleza, si no para expresar a todas las personas sensibles del país y del planeta lo que ya está plasmado en un ¨proyecto¨, firmado por el presidente de la República y por el Ministro del Ambiente, así como aprobado por la Asamblea Nacional. En ese proyecto se plantea nada mas y nada menos que destruir miles de metros cuadrados de bosque para construir una planta de transferencia de basura a imagen y semejanza de la de Las Mayas.


Planta de Transferencia de desechos sólidos Las Mayas

El espacio que piensan tocar está ubicado en la cuenca del Embalse de La Mariposa, a orillas de la carretera que conduce a San José de Los Altos, en la zona protectora de Caracas.

Desde aquí le hago un llamado al Ministro del Ambiente, pues creo que no tiene la más mínima información de lo que representaría para los habitantes de ésta zona y para los habitantes del Sureste de Caracas la ubicación de toneladas de basura en ésta área, lo cual considero es un disparate. Lo invito, Sr. Ministro a que haga un paseo, sin escoltas, se coloque al lado en un recodo de esa carretera y revise lo que Ud. Pretende hacer. Cuando esté allí, solo, escuche los mensajes del bosque, el correr del agua, el canto de los grillos. Posiblemente se le acerca un colibrí y le da un beso, o escucha una pavita hormiguera con su triste canto, o por qué no, un hermoso querrequerre con su llamado autoritario, o posiblemente un gnomo le mueva las botas de sus pantalones. Si tiene miedo, lo pueden acompañar Sofía, María o cualquiera de los niños que nombro más adelante, para que lo enseñen a oír cada una de las manifestaciones del bosque.




Subiendo por esa carretera, de Caracas a la Cortada del Guayabo, se podrá dar cuenta que ese borde de vía, a mano izquierda es una reserva de inmensos árboles y de gran cantidad de avi-fauna. El borde derecho está invadido por precarias casas, sin disposición de escretas. Las aguas negras de esas viviendas llegan al cauce de agua que desemboca al Embalse de La Mariposa. Me gustaría saber si Ud está enterado de esto.

Yo, Cecília Martínez, una mujer de la tercera edad, médico de profesión, decidí dedicarme desde hace algún tiempo a un hermoso proyecto de conservación. Ese proyecto está basado en conservar y estudiar las aves y la fauna de la zona, además de compartir con todas las personas sensibles a esto; amigos, biólogos, estudiantes de Biología y fotógrafos, toda la riqueza que nos regala la Naturaleza. Considero que las personas no debemos vivir de la reja hacia adentro de nuestras casas, sino de sus rejas a la calle, al planeta.

Hay un pequeño grupo de niños, vecinos: Sofía de 9 años, María de 8 años, Stephany de 5 años, Ezequiel de 7 años, Andrea de 6 años y Franco de 14, que desde hace un año me acompañan dos veces por semana para entender y comprender los regalos que la Naturaleza nos da a diario. Además de ellos hay cuatro más: Gabriel, María José, ambos de 3 años, Antonella y Marcela, aún lactantes, quienes en poco tiempo se incorporarán. Ese grupo tiene nombre: AMIGOS DE LA NATURALEZA AGUSTIN CODAZZI, nombre escogido por ellos, después de enterarse de quien fue Codazzi, cuyo nombre lleva nuestra calle. El compromiso: Cuidar nuestros espacios y evitar que desde nuestra maltrecha calle llegue una bolsa de plástico u otro contaminante al mar. Creo que son los niños quienes más saben de conservación. Yo invito al Ministro del Ambiente o a cualquier persona que apoya ese proyecto a toparse con uno de esos niños, el futuro de nuestro país, para que les den una lección de lo que significa un árbol, un ave, un picure, una lapa, una pereza, o un colibrí.


Los niños de Amigos de la Naturaleza Agustin Codazzi

Pido auxilio a todas las sociedades conservacionistas del país y del mundo, especialmente a AUDUBON de Venezuela, Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, Fudena, Jardín Botánico, Fundación Proyectoave, Siempreverdevenezuela, Provita, a las Facultades de Ciencias de la UCV, y de la Universidad Simón Bolívar, a los estudiantes de Biología para que nos ayuden a defender este pedazo de bosque que le quieren arrebatar a nuestro planeta.


Cecilia Martínez

domingo, 23 de septiembre de 2012

Las Flores de los Colibríes


Lágrima de Cristo. Fotografía de Farid Ayaach
Los colibríes, que se alimentan del néctar de las flores, son aves con un altísimo gasto de energía, por lo que tienen que visitar un promedio de tres mil flores al día para poder vivir. Además del néctar de las flores, que les aporta los azúcares, los colibríes obtienen las proteínas de pequeños insectos, como arañitas y moscas Drosophilas (Moscas de las frutas). 

Las flores que ellos visitan para alimentarse tienen generalmente formas de campanas, con tubitos largos en cuyo fondo se encuentra el néctar. Ellos introducen su largo pico, extienden la lengua y con ella arrastran el néctar. Al alimentarse de ésta manera hacen contacto directo con el polen de las flores actuando también como polinizadores. Por lo general trasportan el polen en la frente, la cual se les colorea de diferentes tonos, a veces confunden a los observadores, haciéndoles creer que son una nueva especie de colibrí.

Hay flores que son muy largas y ellos les llegan por la base ó Cáliz. Muchas de estas flores son visitadas previamente por otras aves nectarívoras (Reinitas, Diglosas) llamadas roba- néctar, quienes perforan  esta zona de la flor y facilitan la llegada de los colibríes. Esto lo podemos observar en esas especies de cayenas de flores cerradas: conseguimos siempre un agujerito cerca del sépalo. En este caso no hay polinización.

Diamante Gargantiverde en flor de Camarón. Fotografía de Farid Ayaach
Las flores mas visitadas por los colibríes son las siguientes:
Las cayenas rojas, de corola sencilla. La Lavanda: de inflorecencia color violeta, desde donde se desprenden pequeñas florecitas blancas y en algunos casos moradas. La Mermelada: un arbusto leñoso que produce flores pequeñas en forma de trompeta, en racimos de colores entre  naranja y amarillo. El Camarón: arbusto leñoso que produce unas inflorecencias amarillas o rojizas, con florecitas blancas. El farolito chino: una especie de cayena con unas flores pequeñas, de color rojizo, que cuelgan como péndulos. La Lágrima de Cristo: es una planta colgante, de hojas alargadas de color verde intenso, de flores tubulares muy pequeñas, de color rojo y en algunos casos  amarilla. El Cariaquito: planta leñosa. Produce abundantes flores muy pequeñas agrupadas en pequeños racimos. Los hay en amarillo, naranja, morado, combinaciones de  rosado con amarillo o de rojo y amarillo. Los cariaquitos son visitados por los colibríes más pequeños.

Existe una planta silvestre que crece entre los arbustos en las orillas de los caminos. Tiene hojas grandes y ásperas, presenta una inflorecencia  recta y verde, de la cual se desprenden florecitas rojas o azul añil. La roja la conseguí en la orilla de la calle y la azul me la trajeron del sur del Orinoco.  Maravillosa planta. A todos los colibríes les encanta. Esa planta tiene como nombre común Tucusito. Pertenece a las Verbenáceas.

Tucusito. Fotografía de Farid Ayaach
Las heliconias, también llamadas platanillos o el común Riqui-riqui. Son plantas que crecen en zonas húmedas. Son flores muy buscadas por los Ermitaños. También es muy común ver colibríes llegando a las flores de la sábila.

Hay una planta pequeña de hojas redondas, soportadas por un tallo muy delgado y largo. Produce unas flores en forma de campana. Sencillas, de colores amarillo, rojo o naranja, despiden un aroma maravilloso y tienen suficiente néctar. Se llama Capuchina y es una flor comestible usada  en la cocina europea. Esas semillas vinieron en un sobre de flores para colibríes, traídas por mi amiga Aura Marina. 

En los días de floración de los Bucares los colibríes se van de paseo, esos inmensos árboles que se visten de naranja entre los meses de Febrero y Marzo, se convierten en los alimentadores de estas pequeñas aves. Igual sucede con los Guamos entre Agosto y Septiembre.
Cuando camino en las zonas boscosas  estoy pendiente de si hay colibríes y veo qué flor están visitando. 

Orejivioleta Marrón en flor de Mermelada. Fotografía de Farid Ayaach
Tengo un lema que siempre le digo a las personas que me visitan: Si colocas flores en tu balcón, seguramente te visita un colibrí. Sin embargo les recomiendo que cuando compren plantas de flores en los viveros, las dejen unos días en cuarentena, de esta manera  se eliminan los restos de insecticida. Así evitamos que estos pequeños pajaritos tengan contacto directo con estos químicos, dañinos para su organismo.


Cecilia Martínez

martes, 17 de julio de 2012

Un Día lleno de Color y Música



María, Isabel y yo

Hace unos días por la mañana tuve la fortuna de caminar junto con María, Isabelita y Farid por una de las calles cercanas a la casa. La calle Paraíso es realmente un camino dentro de un hermoso bosque. Allí se pueden observar muchos árboles como guamos, bucares, majaguas, algunos mangos centenarios y por supuesto muchos yagrumos. En un recodo de la calle están agrupados muchos yagrumos, formando un pequeño bosque que llamamos “El bosque de los yagrumos”. Entre los matorrales hay muchas trochas angostas, las hacen los picures y  lapas en su tránsito diario.

Una rama de un  yagrumo solitario, con hojas nuevas, es el hogar de una enorme pereza, quien se prepara para recibir el sol y secar su pelaje luego del rocío de la mañana. 

En el camino nos llamó la atención la cantidad de Paraulatas de montaña con sus pichones, que estaban entretenidas cazando insectos. Ellas, maravillosas cantoras, quienes desde las cinco de la mañana entonan su canto pausado y largo, competían con la Paraulata negra, cuyo canto es más agudo y con diferentes trinos. Luego se les sumaron los Cucaracheros bigotudos, escondidos en los matorrales de la orilla cantaban sin dejarse ver.  Fue maravilloso escuchar todos esos cantos al mismo tiempo. Realmente indescriptible.

María, con su corta edad, ocho años recién cumplidos, le advierte a Farid que debíamos estar pendientes de una pareja de tucusos barranqueros, ellos tienen su hábitat a  un lado del camino. Fue sorprendente cuando al poco tiempo revoloteaban sobre nuestras cabezas cuatro de ellos, estaban decididos a cazar unas cuantas mariposas. Su dorso verde brillante, el pecho y la cola ocre y un babero blanco. Allí permanecieron por largo rato, de una rama a otra.



Fotografía. Farid Ayach

Previamente nos había sorprendido un Sorocuá Acollarado. Su presencia fue delatada por un celaje rojo que percibimos se movía entre las ramas de un árbol. Que maravilla tener aquella ave tan cerca. Ella respondía a mi llamado, con ese silbido triste en cuatro tiempos. María no dejaba de expresar su alegría porque al fin había visto el pájaro de “cola de teclado de piano”, como lo llama ella. Ese día fue la primera experiencia de Isabelita observando aves, estaba sorprendida.

Fotografía. Farid Ayach
 
El azul intenso y brillante de un Pico Gordo Azul, un Atrapa-mosca listado, un Amazilia bronceado coliazul, muchos semilleros y variadas mariposas terminaron de completar toda aquella gama multicolor y polifónica de una caminata de tres horas en este pedacito de bosque nublado.


Cecilia Martínez